Aventuras Conversacionales o lo que Teníamos antes de las Aventuras Gráficas

Hace muchos años jugué a un tipo de juego que me sorprendió mucho por su mecánica: las Aventuras Conversacionales. Se trataba de juegos que aparecieron en microordenadores de 8 bits como Amstrad CPC o Spectrum y en los que habíamos de indicarle a la máquina la dirección que queríamos tomar o lo que queríamos hacer con la descripción del escenario que ella nos daba.

Fueron las antepasadas de las que conocemos hoy en día como Aventuras Gráficas, algunas tan conocidas como Indiana Jones and the Fate of Atlantis, The Day of the Tentacle o Leisure Suite Larry (algo picantona, por cierto).

¿Qué Eran los Juegos de Aventura Conversacional?

Este género, que se impuso en los citados microordenadores de 8 bits, aunque también apareció en máquinas más potentes de la época, y que enganchó a más de un usuario (a mí, por ejemplo) irrumpió allá por el año 1975, cuando apareció Adventure, la que sería la primera aventura conversacional programada en Fortran y que después pasó a llamarse Colossal Cave.

Aventuras Conversacionales como Colossal Cave marcaron época y tendencia

Esta primera aventura conversacional se basaba casi completamente en texto, y en ella la acción se centraba en leer las distintas descripciones del escenario en el que nos encontrábamos y decidir qué acción queríamos realizar con los objetos y posibles direcciones que teníamos a nuestro alcance.

En algunas localizaciones del juego también se podía ver algún dibujo de la misma, que contribuía a poder hacernos una idea de lo que teníamos delante, pero eran una minoría y casi la mayoría de veces nos teníamos que devanar los sesos averiguando cómo romper los rompecabezas que se nos presentaban.

¿Cuándo se publicaron las Aventuras Conversacionales?

Una de las mejores aventuras conversacionales, La Aventura Original

Tiempo después se volvió a lanzar esta aventura, bajo el nombre de La Aventura Original, una de las primeras aventuras conversacionales en salir a un mercado generalizado para muchas plataformas, y que contenía algunos cambios respecto a la original, como la presencia de algunos personajes como un enano o un elfo desde el principio del juego.

El mismo año en que apareció este juego (1989), apareció otra de las aventuras conversacionales que jugué en aquella época basada en un cómic de tinte español: Jabato. En este caso manejábamos a distintos personajes durante la aventura, los mismos personajes que formaban el grupo protagonista de la colección de cómics.

Portada de Jabato
Pantalla de Jabato

Antes de estos dos últimos títulos mencionados llegó una miríada de títulos. Cabe decir que, aunque en otros países europeos y en Norteamérica las aventuras conversacionales llegaron en la década de 1970, a España no llegaron hasta la década de los ’80, cuando una compañía que muchos conoceréis (Dinamic) lanzó algunos títulos como Don Quijote de la Mancha o La Guerra de las Vajillas (parodia de la saga Star Wars) bajo el sello de Adventure Dinamic (AD), también conocida como Aventuras AD, entre otros muchos títulos lanzados en aquella época.

Ese fue el momento en que otras empresas españolas, como Opera Soft, Zigorat y otras editoras de videojuegos, decidieron lanzar sus apuestas al mercado, apareciendo aventuras conversacionales como Zipi y Zape, La Princesa, El Enigma de Aceps y muchos otros títulos.

¿Qué Aventuras Conversacionales se podía jugar?

Anteriormente he nombrado dos títulos que pertenecieron a esta época, como son La Aventura Original y Jabato, pero no fueron las únicas que salieron en estos años:

  • La Diosa de Cozumel: jugué a esta aventura a principios de la década de los ’90, y cabe decir que era bastante complicada. Muchos puzzles, muchos posibles caminos y un misterio que desentrañar en la isla de Cozumel.
  • La Aventura Espacial: al igual que en Jabato, se manejaban varios personajes durante la aventura, pudiendo vivir la misma desde el punto de vista de distintas personas. Tenía una ambientación marcadamente futurista y la portada fue creada por el gran Luis Royo, artista que trabajaría mucho en portadas de videojuegos de Dinamic, junto con Alfonso Azpiri, otro gran dibujante de portadas.
  • Los Templos Sagrados: se lanzó en 1991, un año después que las dos anteriores, y era la continuación oficial de La Diosa de Cozumel, o Cozumel a secas, como la conocíamos muchos. En ella asumimos el papel de Doc Monro, el protagonista de la anterior entrega, que llega en el Yucatana cerca del templo de Tulum para continuar lo comenzado en aquella primera parte.
  • Chichen Itzá: supuso el final de la trilogía de Andrés Samudio. En esta ocasión había muchos más personajes secundarios no jugables y muchos más enigmas que resolver, algo que muchos agradecieron.
Portada de Cozumel, una de las mejores aventuras conversacionales
Pantalla de Cozumel

En esta época comenzaron a aparecer las primeras Aventuras Gráficas, sucesoras de las Aventuras Conversacionales, ya que tenían una mecánica similar pero con personajes que gozaban de movimiento, y no sólo escenarios descritos por una imagen y un texto.

¿Cuál es el Presente de las Aventuras Conversacionales?

Esto hizo que comenzara el declive de las Aventuras Conversacionales, pero fue entonces cuando Aventuras AD, a la que muchos creían ya a punto de cerrar, se decantó por promocionar los clubes amateur. A partir de aquí se crearon clubes por todo el territorio nacional, que apoyaron la creación de este tipo de videojuegos frente a las Aventuras Gráficas.

Las Aventuras Conversacionales tuvieron un gran público, sólo hay que ver cómo el CAAD y el Year Zero Club reunieron a cerca de un millar de socios. También aparecieron fanzines relacionados con el tema e incluso canales de chat de aquel IRC al que tanto nos conectábamos por entonces en los que se trataban estos juegos y se ayudaba en su resolución o en su creación, dependiendo del usuario.

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